{"id":641,"date":"2023-10-31T10:05:00","date_gmt":"2023-10-31T16:05:00","guid":{"rendered":"https:\/\/ambsanjose.esteri.it\/?page_id=641"},"modified":"2025-04-27T13:23:31","modified_gmt":"2025-04-27T19:23:31","slug":"monsenor-vittorino-girardi","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/ambsanjose.esteri.it\/es\/italia-e-costa-rica\/diplomazia-culturale\/643-2\/monsenor-vittorino-girardi\/","title":{"rendered":"Monse\u00f1or Vittorino Girardi"},"content":{"rendered":"<p>La de Monse\u00f1or Vittorino Girardi es la historia de un gran viajero y hombre de academia, pero sobre todo de un gran misionero cristiano, que ha decidido dedicar su vida a los dem\u00e1s desde la adolescencia. Las misiones lo llevaron a viajar mucho ya vivir en diferentes lugares del mundo, hasta que un d\u00eda lleg\u00f3 a Costa Rica, donde fue ordenado obispo y donde a\u00fan vive.<\/p>\n<p>Vittorino naci\u00f3 en Italia, m\u00e1s precisamente en Lendinara, un pueblo de la provincia de Rovigo. Aqu\u00ed complet\u00f3 sus estudios primarios y secundarios e ingres\u00f3 al seminario de Rovigo a la edad de 11 a\u00f1os. Luego continu\u00f3 sus estudios de filosof\u00eda y teolog\u00eda en Roma, en el seminario mayor de los combonianos y en la Pontificia Universidad Urbaniana. Don Vittorino afirma que nunca tuvo dudas sobre su futuro: su deseo siempre ha sido dedicarse a las misiones.<\/p>\n<p>Su misi\u00f3n sacerdotal le permiti\u00f3 viajar mucho y desempe\u00f1ar su papel en diferentes partes del mundo: en Espa\u00f1a, para formar seminaristas, en Kenia, como Rector del seminario &#8220;Los Ap\u00f3stoles de Jes\u00fas&#8221; y en M\u00e9xico, como Profesor en la Universidad Pontificia y Seminario Mayor Arquidiocesano.<\/p>\n<p>En 1992, luego de pasar 11 a\u00f1os en M\u00e9xico, recibi\u00f3 la orden de mudarse a Costa Rica, aqu\u00ed en un principio debi\u00f3 reemplazar a un colega suyo que hab\u00eda fallecido recientemente, pero luego las diversas oportunidades que se le presentaron le permitieron quedarse. .<\/p>\n<p>Don Vittorino dice que su primera impresi\u00f3n del pa\u00eds fue muy positiva, sobre todo despu\u00e9s de su larga estancia en M\u00e9xico. En aquellos a\u00f1os, en efecto, los sacerdotes de ese pa\u00eds no ten\u00edan derechos civiles, sino que figuraban como &#8220;ayudantes de contabilidad&#8221;. En M\u00e9xico, por tanto, no pod\u00eda manifestar su ser sacerdote ni siquiera a trav\u00e9s de la ropa.<\/p>\n<p>Por eso, cuando lleg\u00f3 a Costa Rica se sinti\u00f3 gratamente acogido: hab\u00eda una relaci\u00f3n serena entre el gobierno y la Iglesia y en este pa\u00eds encontr\u00f3 por fin un espacio donde pod\u00eda trabajar con serenidad y tranquilidad.<\/p>\n<p>Vittorino dice que los primeros nueve a\u00f1os en Costa Rica fueron muy intensos: trabaj\u00f3 tanto en la escuela como en el campo del apostolado directo y la predicaci\u00f3n con los sacerdotes.<\/p>\n<p>Luego de nueve a\u00f1os de intenso trabajo en el pa\u00eds, recibe un llamado inesperado de la Santa Sede: el Papa Juan II lo hab\u00eda nombrado obispo de la di\u00f3cesis de Tilar\u00e1n &#8211; Liberia, ubicada en el norte de Costa Rica.<\/p>\n<p>Vittorino afirma que siempre pens\u00f3 en ser misionero, pero nunca esper\u00f3 convertirse en obispo. Esto, para \u00e9l, fue un regalo inmenso. Luego sigui\u00f3 trabajando en el pa\u00eds otros 14 a\u00f1os, hasta que decidi\u00f3 jubilarse.<\/p>\n<p>En ese momento ten\u00eda tres opciones: volver a Italia, quedarse en Costa Rica o reintegrarse a la familia comboniana.<\/p>\n<p>Vittorino decidi\u00f3 quedarse y acercarse a los combonianos. Despu\u00e9s de muchos a\u00f1os retom\u00f3 su labor acad\u00e9mica como profesor universitario, impartiendo clases en la Universidad Cat\u00f3lica y en la Universidad Teol\u00f3gica de Centroam\u00e9rica. A pesar de permanecer en Costa Rica por trabajo, nunca dejar\u00e1 de agradecer a esta naci\u00f3n por recibirlo c\u00e1lidamente y hacerlo sentir inmediatamente como en casa.<\/p>\n<p>Pero sus estudios en Italia fueron igualmente importantes para \u00e9l: reconoce que le debe mucho a esos ocho a\u00f1os y medio de estudio en las universidades romanas. Hacia su pa\u00eds de origen siente una cercan\u00eda no s\u00f3lo cultural y ling\u00fc\u00edstica, sino tambi\u00e9n religiosa. &#8220;Soy lo que soy debido a Dios, pero, de hecho, tambi\u00e9n a Italia; a mi familia; a mis parientes; a mi parroquia; en mi seminario que inici\u00e9 en Rovigo&#8221;.<\/p>\n<p>Vittorino describe el ambiente universitario romano como muy intenso y se siente sumamente agradecido con sus profesores, quienes le han brindado una formaci\u00f3n completa.<\/p>\n<p>Dice que regresa a Italia cada tres a\u00f1os para las vacaciones de verano. Aunque estos per\u00edodos de vacaciones son cortos, son muy importantes para \u00e9l. Durante sus estancias en Italia, en efecto, encuentra un clima de acogida, de oraci\u00f3n y de afecto.<\/p>\n<p>Vittorino no percibe los lados negativos de Italia, sus defectos o sus limitaciones, pero ve una Italia a la que debe mucho por todo el apoyo, tanto moral como econ\u00f3mico, que le ha brindado.<\/p>\n<p>De hecho, tanto durante sus misiones en \u00c1frica y M\u00e9xico, como durante su estancia en Costa Rica, recibi\u00f3 mucha ayuda econ\u00f3mica de Italia. La di\u00f3cesis de Tilar\u00e1n &#8211; Libera era a\u00fan muy joven cuando Victorino fue nombrado obispo y por lo tanto necesitaba estructuras. Estas ayudas han sancionado a\u00fan m\u00e1s el v\u00ednculo muy fuerte que tiene con Italia, y Vittorino se siente extremadamente agradecido con su pa\u00eds por esto.<\/p>\n<p>Cuando le preguntamos si cree que su negocio hubiera sido diferente si se hubiera quedado en Italia, Vittorino responde que\u00a0habiendo pensado alguna vez en otra posibilidad, nunca imaginando estar fuera de este camino. Para \u00e9l la decisi\u00f3n de hacerse misionero fue simplemente aceptar una invitaci\u00f3n de Dios: \u201csal de tu tierra y vete a la tierra que yo te mostrar\u00e9\u201d. A menudo le ped\u00edan que diera un testimonio de su vocaci\u00f3n. Vittorino, sin embargo, nunca supo c\u00f3mo responder.<\/p>\n<p>Su testimonio siempre ha sido tan simple, ya que siempre quiso ser misionero. No tuvo que enfrentar crisis particulares o dificultades en su camino, los \u00fanicos impedimentos que encontr\u00f3 fueron sus problemas de salud. A pesar de esto, continu\u00f3 viajando y desempe\u00f1ando su papel al m\u00e1ximo de sus habilidades.<br \/>\nVittorino afirma que le debe mucho a cada uno de los pa\u00edses en los que vivi\u00f3. Cada uno de ellos represent\u00f3 una etapa fundamental en su vida y en su carrera misionera, form\u00e1ndolo para formar lo que es hoy. A pesar de los muchos a\u00f1os que ha pasado por el mundo, Vittorino siempre se muestra agradecido con su pa\u00eds de origen, Italia, que representa una constante para \u00e9l: lo form\u00f3, le dio numerosas oportunidades de crecimiento y lo sigue apoyando hoy en su compromiso como misionero. .<br \/>\nEn cuanto a Costa Rica, siente mucha gratitud y cari\u00f1o hacia este pa\u00eds, que le ha dado mucho m\u00e1s de lo que \u00e9l le ha dado a su di\u00f3cesis.<\/p>\n<p>De hecho, Costa Rica le permiti\u00f3 realizar inesperadamente este gran anhelo que ten\u00eda desde ni\u00f1o: ayudar a las personas, acompa\u00f1arlas y estar cerca de ellas a trav\u00e9s de su labor misioner<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La de Monse\u00f1or Vittorino Girardi es la historia de un gran viajero y hombre de academia, pero sobre todo de un gran misionero cristiano, que ha decidido dedicar su vida a los dem\u00e1s desde la adolescencia. 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